BIO
ARTIST STATEMENT
SERGIO HECTOR PAYARES RIVERO
Nace en el Vedado, el 21 de febrero de 1962, ciudad de La Habana, Cuba. Los primeros años los vivió en Santa María del Mar, posteriormente Miramar y finalmente en el Vedado hasta el año 1992.
Estudió en la Escuela Nacional de Arte ENA 1983 y en el Instituto Superior de Arte de La Habana 1987.
Al graduarse en la ENA en 1983 trabajó en diferentes instituciones educativas, impartiendo clases de arte plásticas como servicio social, Centro de Cine Educativo CINET en el departamento de dibujo animado, centros culturales de La Habana como el Taller de Serigrafía René Portocarrero y el Taller de Grabados de la Catedral, ambas instituciones en la zona del Casco Histórico de La Habana Vieja.
1983 en La Habana es contratado por la “galería Itatí” en Ciudad de México para organizar una muestra personal y trabajar permanente con la galería, pero fue truncado por causa del terrible terremoto del 83.
En 1990 viaja a Caracas, Venezuela y trabaja en el Instituto de Arte Armando Reverón por un corto periodo, ese mismo año viaja a los Estados Unidos recorriendo diferentes ciudades, New York, Boston, Los Ángeles y Miami, regresa a La Habana.
1992 de regreso a Caracas, después de dos meses y medio, retoma la idea de viajar a Estados Unidos a causa de las revueltas en la ciudad por la intentona de golpe de estado de Chávez.
Vive en Miami esperando que se restablezca la situación política de Caracas, un mes después el Condado DADE es azotado por el huracán Andrew, quedando la ciudad destruida, para la reconstrucción era necesario mano de obra de trabajo lo cual generaba ingresos y que Payares estableciera residencia en Florida hasta la actualidad.
En 1994 viaja a México al hacer nuevamente contacto con la “galería Itatí”, se organiza una nueva muestra personal y ya estando allí se cancela por motivos ajenos a Payares, es cuando hace contacto con la Galería Nina Menocal y trabajan por más de diez años. También trabaja con la Galería Praxis, actualmente Alfredo Ginocchio, ambas galerías realizaron muestras en museos, personales y colectivas y ferias de arte nacionales e internacionales. Hay que destacar que en esta época Payares hace estrecha amistad con Gastón Alegre (Cancún) el cual se convierte no solo en un gran amigo sino en hermano, padre y mecenas del arte, trabaja en la Galería Casa Turquesa e incluso un taller-estudio habilitado para artistas, hoy día Gaston posee una de las colecciones de arte más importante de la cuenca del Caribe.
En 1995 Payares viaja a Madrid y es cautivado por la ciudad y por su gran movida sociocultural, museos, días de cafés y noches de bares, un año después de frecuentes viajes con largas estancias a la Península Ibérica. Le atrae la idea de compartir tiempo de trabajo entre Europa y América, empezando a trabajar en espacios de arte españoles como Galería de Arte David Bardía, Madrid. Kur gallery, San Sebastián. Espacio Mínimo, Kim gallery (muestra personal) y Galería Babel ubicadas en Murcia Capital. Galería EFÉ Serrano en Cieza, Región de Murcia (muestra personal). Sala de exposiciones Luis Garay, Colegio Mayor Azarbe, Universidad de Murcia (muestra personal). Galería Casa Zavala, Cuenca. Entre la segunda mitad de los 90 y principio de la década los 2000 trabaja con espacios alternativos y galerías de arte en Berlín, Colonia, Düsseldorf y París, etc.
En 1997 empieza el interés por Sudamérica, surge una relación de trabajo y por años con la Galería Forum, Lima, Perú, realizando exposiciones personales y colectivas. Payares fue invitado a la primera Bienal de Lima presentando una instalación “Caretas” en el centro de la ciudad (calle Paseo de los Escribanos). Ya con el nuevo siglo XXI, Payares hace muestra con galerías en Venezuela, Colombia, Argentina y otros países de la región.
La obra de Sergio Payares se traduce en una profunda introspección y la investigación a fondo de los recuerdos personales y realidades oníricas, mezclándola con la realidad existencial de las situaciones o pensamientos sociales. Realmente es la base de lo que llama “Juegos de la Vida”. Cuando el componente narrativo ha sido expuesto en una fantasía o ilusión de la memoria, los elementos
son translúcidos y no es para convertirse solo en símbolos, sino un vehículo para el análisis de cómo se enfrenta a los problemas una y otra vez. El trabajo pone de relieve la insistencia en una presencia figurativa que puede permitir que los universos se reúnan en una existencia irónicamente juguetona de recuerdos de la infancia, que persisten desde su nacimiento hasta la actualidad.
Manchas de pintura, marcas de grafito, líneas mínimas, motivos abstractos o figurativos, palabras y formas parecen emerger en un mundo de juego. Espacios diáfanos forman huecos Zen con una relativa calma en diálogo con el silencio. Cabezas sin “cuerpo” o masas similares flotan en espacios vacíos combinados con naturalezas y predicamentos simbolizados por formas de todo un mundo natural pero a la vez imaginario con las señales para guiar el camino del pincel y llevarlo a la realidad y que también es un paso hacia su propia alma, “tengo un arte anti-estático y evolutivo”. Payares trabaja su obra por lo general en series atemporales, la cual le permite desglosar la temática en diferentes historias o momentos de su existencia o pensamientos instantáneos. Cree que las series en su obra nunca terminan porque los recuerdos retornan o no se olvidan y los recursos son eternos dando paso en ese momento a retomar el tema.
Crear a través de las formas y colores es un placer y una virtud indescriptible, una manera de decir muda las cosas bien sublime sin gritar pero enérgica donde el espectador descubra entre imágenes e ideas el pensamiento de su creador, esto hace muy excitante la interrelación.